Las ejecuciones hipotecarias son procesos legales que se inician cuando un propietario no hace frente a las mensualidades de su préstamo hipotecario.
Este procedimiento permite que el prestamista, normalmente una entidad bancaria, se apropie del inmueble para recuperar la cantidad adeudada, y suele activarse cuando los retrasos en los pagos se repiten durante varios meses. Tras la notificación, el propietario dispone de un plazo para abonar los pagos atrasados; de no hacerlo, el prestamista podrá proceder con la ejecución hipotecaria.